¿Com fon el primer acte oficial pro-Estatut Valencià?

Per Javier Navarro Andreu

El Diari de Valéncia en oficines en el Carrer Trinquet de Cavallers, 14 de Valéncia, treya el 7 de Febrer de 1933 el periòdic nº 7.173 en el següent titular: “Hacia una Valencia redimida. El primer acto oficial pro Estatuto valenciano constituyó: una imponente manifestación del valencianismo”.

El Diari narrava la crònica de dit acte que va tindre lloc en el Teatre Romà de Sagunt el 5 de febrer d’eixe any. Morvedre apareixia vistosament engalanat, els balcons lluïen la Real Senyera i inscripcions alegòriques, les bandes de música La Lira Saguntina i L’Art, feyen desfilades pels carrers. Pels seus angosts carrers discorria una flota en pas resolt i mirades d’optimisme. Les carreteres es trobaven abarrotades de la gran afluència de vehículs que aplegaven de tots els punts del Regne de Valéncia.

El viver conforme aplegava a la localitat, ascendia les costeres inclinades que donaven accés al Teatre Romà de Sagunt entre vítors a la pàtria valenciana. L’acte fon majestuós, imponent com indicava el titular del Diari de Valéncia. Les pedres i torreons milenaris que foren testics del nostre passat gloriós, aquell dia es convertiren en els espectadors d’aquell jurament de la societat valenciana per a posar-se en peu i conseguir el tan ansiat i just Estatut valencià.

Sagunt fon aquell dumenge, una festa popular, un esclat d’emoció, de valencianía, era l’acte inicial de la campanya pro-Estatut i que conseguiria unir a tot el poble valencià pel recort d’un passat i per un destí comú.

El Diari de Valéncia va matisar que “no era un acte de propaganda, de difusió de l’Estatut: era un acte d’afirmació, d’exaltació regionalista; era el compromís solemne de lluitar per l’Estatut” i afirmava que “el primer pas ha segut ferm, eficaç, lluent”.

A les 10 del matí l’iglésia parroquial de Santa Maria va alçar el vol de les campanes i l’Alcalde de Sagunt don Juan Chabert al front es va dirigir al Teatre, acompanyat d’alguns membres de la Comissió gestora pro Estatut. Començava l’acte.

Als pocs minuts del començar l’acte que contà en l’assistència de mils de persones i centenars de glorioses banderes valencianes, tal i com nos indica el periòdic apareix d’un racó del Teatre un cartellot en la següent lligenda: “Estat Valenciá reclama la independencia del País Valenciá”. Davant este acontenyiment inesperat parlà l’alcalde de Sagunt, En Joan Chabret: “No venimos aquí a dar grito estridente de rebeldía; venimos, sí, a encauzar la opinión pública para llegar por los cauces que nos marca la ley fundamental del Estado y poder conseguir, y poder recobrar, lo que tuvimos en otros tiempos: el gobierno, la dirección de nuestros destinos y de nuestros intereses y acabar con el centralismo que nos aniquila y nos ahoga” i entre aplausos s’enorgullix de que siga Sagunt a on per primera volta s’alce la bandera de la valencianía pro Estatut d’una manera oficial i dona les gràcies a tots els assistents.

A continuació va parlar en representació de Lo Rat Penat, En Antoni Brú i Rico, quí donà un repàs sobre l’història de l’entitat, que llavors, ya portava 50 anys al servici de la cultura valenciana. El discurs del senyor Bru fon dels més ovacionats i cridà a que Lo Rat Penat “tome otras posiciones completamente distintas a la que tenía en la actualidad. Por esto estoy yo aquí. Lo Rat Penat no saldrá de su apoliticismo, pero saldrá a la palestra cuando se trate de asunto tan grande como la confección del Estatuto”. Continuà el seu discurs en un recorregut històric des de que va entrar en Valéncia el rei En Jaume I, resaltant l’importància de la llengua valenciana i mostrant la grandea que Valéncia havia alcançat temps arrere, contant la següent anècdota: “Había llegado un valenciano, nada menos que a Papa, a ser el número uno en el mundo de la cristiandad. Este valenciano no era Calixto III, que también fue valenciano; era Alejandro VI. Y este hombre dominaba en Roma y en Italia de tal manera, que todas las calumnias históricas que en la posteridad han caído sobre él, no indican más que su alto valor y su alta valencianidad. Esto lo comprueba cualquier espectador cuanto tiene la dicha de llegar a Roma y visitando las columnas circundantes de la ciudad arriba, hasta el castillo de San Angelo y ve que es verdad que el Papa aquel hizo una gran reforma del castillo, y cuando llega uno y admira todo el esplendor, la magnificencia de aquellas columnas, cuando llega a contaminarse con el ambiente de hace siglos y siglos, llega a la parte alta y se encuentra en un gran friso de mármoles, que en letras de oro dice la siguiente inscripción “Alexandrus VI Valentinus Pontifice Maximu”. Para aquel hombre era antes el ser “valentinus” –valenciano-, que el ser el más grande honor que podría recibirse, como era el ser Papa de la cristiandad”.

Despuix d’esta aplaudida anècdota, culmina la seua intervenció reclamant que tornen els Furs ya que “el pueblo valenciano, como tiene plenamente demostrado, es capaz de legislar incluso contra la ley de Castilla, no cabe duda que el día que se le den facultades, hará uso moderado y digno de su autoridad y valencianía”.

La següent persona en parlar a aquell públic fervoros  fon En Maximilià Thous,que realisà un magistral discurs patriota que transcric integre a continuació per la seua gran bellea:

“Los seis o siete que vinimos a hablar y vosotros que nos escucháis, no buscamos más que la primera estrofa de un himno; un resonador para que ese himno sea escuchado en todas partes, y un eco que después nos devuelva, aumentado lo que hayamos dicho.

Esta primera estrofa es: ¡Viva Valencia libre, al lado de todas las tierras libres de España, porque nosotros necesitamos ser valencianos para ser españoles!”.

 Seguidament despuix de aludir a la “Sónnica la Cortesana”, de Blasco afirma que ya tenim himne i el resonador; falta el resó.

“Y este eco ha de ser tan amplío que resuene por todas las tierras valencianas. Yo no tendría bastante con que el eco se limitara a decirnos aquí y allá en un tono o en otro: ¡Viva Valencia autónoma! ¡Viva Valencia artística!… No. Yo quiero una conmoción; un grito caliente que funda las puras nieves de las cimas del Peñagolosa; que conmueva las viejas Murallas de Morella y, pasando por los plásticos soportales de San Mateo, retome por sus riscos de Peñíscola, donde el Papa Luna desafiaba el poderío del Mediterráneo. Y yo quiero que tenga ese grito un aliento potentísimo que hinche las velas latinas de las barcas de los pescadores de Vinaros, y prenda el prestigio de Benicarló, y rice la mantilla azul graneada  de espumas que el Mare Nostrum extiende al pie de esa joya delicada que es Benicásim. 

Yo quiero que  siga adelante y se perfume con el azahar y se enjoye con los frutos de oro de los naranjales de la Plana, de Nules, de Villarreal y de Burriana, y que, moviendo las hojas de los árboles frondosos de Segorbe, se endulce con la miel de sus frutos.

Que pase victoriosa sobre la catifa de la huerta valenciana, matizada de todos los tonos verdes conocidos, haciendo sacar rayos de los reflejos metálicos en la cerámica de Manises, y, siempre adelante, haga altos y bajos, como sí fueran ondas, en el mar de los arrozales de Sueca y Cullera, y cante en los floridos jardines de las espérides, que son Carcagente y Alcira; que tome la poma señorial de Játiva y Gandía. 

Que se mire en el espejo de las aguas de Denia y se recree en los murmullos de Jávea, navegando por sus cuevas marinas; que se eleve a la hora del amanecer o de la tarde en torno del peñón de Ifach, dorado por el sol naciente o poniente, envuelto en el revuelo de las palomas, erectos como un dedo que llama al cielo para decir: ¡Aquí esta Valencia!

Que recale en las calas marinas de Bernidorm, la plaza de la arenas de oro, donde el agua parece vidrio líquido; que deambule por el paraíso de Polop, que inspiró a Gabriel Miró para escribir las escenas sacras; y admirar a Altea cuando baña los pies en el mar y envuelve a la cabeza el turbante de las nubes; y oír retumbar el mismo grito en las alturas y barrancos del castillo de Guadalest, donde seguramente, inspiró a Gustavo Doré sus dibujos, que a todos asombran, para las ilustraciones del “Quijote” y “La Divina Comedia”. Que admirando tanta grandeza, baje por las montañas de Jijona, cuajadas de almendros en flor, los árboles que dan fruto para que las bellas jijonesas, de ojos grandes y trenzas negras, endulcen las sabrosas peladillas.

Que al ritmo de esa voz batan los motores de la industrial Alcoy, la querida hermana, y de Elda y Novelda y de Mónovar; y pasando por Alicante, y después de serenarme contemplando la llanura del mar inmenso de Santa Pola, demasiado grande para que la llenen las escuadras inglesas, llegar a Elche y reposar bajo las palmeras en el dominio de nuestra Dama; porque las armadas de las palmeras semejan la arquitectura de nuestra Lonja, donde todo se contrata de palabra y todo se cumple honradamente, porque en valenciano se hace el trato.

 

Ese, ese es el eco que nosotros queremos que responda a la estrofa de nuestro Himno. Si no logramos eso, no habremos ganado nada. Por eso hemos de buscar ese resonador. Para que escuche este grito que antes parecía sospechoso a los que no nos entendían y pasee la Península de punta a punta; desde la desembocadura del Tajo, que aún lleva las movidas aguas las rosas deshojadas y por Castilla en los jardines de Aranjuez, hasta el Turia, que si llega al mar habiendo dado su agua para vivificar la huerta, aún lleva para besar los pies de la isla dorada, la maravillosa Mallorca, donde parece que suenen las notas de Chopin, pues si el ha muerto, queda el caer de las gotas de agua, resbalando por las estalactitas de las cuevas de Artá y Manacor, para herir el cristal azul de las aguas dormidas del Mediterráneo”.

El Teatre retumba davant les ovacions i aplausos, i el senyor Thous continua dient: “No se trata de una simple autonomía administrativa, sino de autonomía integral, plena autonomía política, porque si no es así no será verdadera autonomía”.

El seu discurs extens pero que emocionà fins l’últim assistent, ho culmina demanant que se li permeta la vanagloria de considerar-se un precursor i recordar que en 1909, a l’escriure el “Himne de l’Exposició”, digue, perque no podia dir mes i en castellà: “Valencianos, despertemos”. I els valencians despertaren. Han passat molts anys i al refer la lletra en valencià, ya no ha dit  “despertemos”, sino “en pie levantémonos”. I en peu estem. Si tinguera que escriure-ho ara diria: “Caminem, caminem”.

“Los himnos no se han hecho para bailar, ni para preparar la digestión al final de los banquetes. Se han hecho para que el pueblo viva detrás de la Señera, el camino de la victoria… Valencianos de la derecha, de la izquierda y del centro: caminemos. Y si al paso nos sale alguien que nos pregunta quiénes somos, de dónde venimos y qué es lo que queremos, digamos que vamos hacia el triunfo; que somos esto: hombres libres, hombres de paz, hombres fuertes que tienen la gloria de tener este nombre: VALENCIANOS”. El discurs del polivalent Thous, fon sense cap dubte el mes intens i el mes aplaudit d’aquell acte.

Seguidament En Lluïs Donderis fa un parlament breu recordant la divisió absurda de les provincies, i recorda que “la Unidad de España es intangible, pero que la personalidad de las regiones también es sagrada e inviolable (…) Nada queremos contra España pero nuestro lema ha de ser todo para Valencia”.

A continuació puja a l’escenari el senyor En Ricart Samper del Partit Republicà Radical que despuix de vanagloriar l’identitat valenciana crítica que “según el régimen centralista, el dinero aportado por toda la nación en forma de contribuciones, es luego distribuido desde Madrid en proporciones irritantemente desigual. Así resulta que mientras se han invertido sumas fabulosas en las Exposiciones de Sevilla y Barcelona, Valencia sólo recibió una exigua miseria para su Exposición Regional” i aposta per una Espanya federal que torne les llibertats que tenia Valéncia en l’Edat Mija que foren perdudes despuix de la monarquia borbònica.

El penúltim en parlar en este acte fon En Manuel Simó Marín, advocat carliste i membre de la Dreta Regional Valenciana, este reprocha a Thous que en el seu parlament no se hi haja acordat de la seua terra (les Valls d’Albaida i Ontinyent) i li recorda que “el rincón donde tengo yo todos mis amores y que, por ser limite de Valencia con Castilla, tiene el máximo mérito, sólo de no haber perdido la valencianía, sino de sentirla como nadie”. El senyor Simó continua en el seu discurs a on relaciona la tradicio en l’Estatut i recolza el bilingüisme pero recalca que no coneix “Mes que el valencià que deprengui assentat en els genolls de ma mare, i que en el carinyo de la terra a on naixqui me donà el carinyo a esta llengua de la Mare” i per a acabar fa una crida per a que tots els assistents alli presents, vinculen els colors de la Real Senyera, com els colors de la patria. “Perque dir Patria, es dir, Valéncia”.

Per últim tancà els parlaments En Joan Calot llegint la multitut d’adhesions i afirmant que el resorgiment de la personalitat valenciana soles pot conseguir-se al crit de “¡Vixca Valéncia lliure, germana d’Alacant i Castelló”.

Seguidament se formà una multitudinaria manifestació encapçalada pels verguers de la ciutat i tancada per la Banda de Musica de Valéncia, culminant en la Casa Consistorial de Sagunt, a on Chabret des de el balcó donà les gracies a tots els assistents alli presents.

Com podem observar en este relat, l’Estatut d’Autonomia fon una reclamació del valencianisme des de l’any 1933 de forma oficial i que no se  pogué conseguir fins casi 50 anys despuix. Graciès a la persistencia del poble valencià l’Estatut aplegà i en ell nous aires de llibertat.

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