L’Acte de Glorificació Regional Valenciana de l’any 1926

Per Javier Navarro Andreu
 
El 14 de Maig de 1926, davant les intencions de dividir als valencians, l’Ajuntament de Valéncia decidí celebrar un acte en el Cap i Casal dins de la programació de la Festa de Primavera, per a fortificar l’unitat històrica del Regne de Valéncia, un acte que per cert, veent la situació actual deuria servir d’eixemple per als nostres polítics actuals.
En aquell acte estava una part dels pilars fonamentals que formen la nostra Pàtria Valenciana: Sogorp, Alcoy, Castelló i Alacant. L’Ajuntament de Valencia pensà en homenajar a estes ciutats d’una manera afectuosa i patriòtica, ademés de que quedarà constància en el devindre dels temps. Este Acte de Glorificació Regional -aixina ho va denominar el periòdic Las Provincias- no volia ser un acte aïllat, ya que es pretenia celebrar anualment, encara que per circumstàncies històriques açò no fon aixina.
L’Ajuntament de Valencia batejà a quatre carrers de la ciutat en el nom de les localitats participants abans mencionades, inaugurant una làpida en cada una d’elles, i en l’intenció de que elles feren lo mateix en Valéncia. Tant Alcoy com Sogorp, eixe mateix dia anunciaren que començarien els tràmits necessaris per a que açò succeïra.
Les primeres en aplegar al Cap i Casal foren les Comissions de Castelló i Sogorp que venien en el tren provinent de Barcelona. Aquella comissió la componia per part de Castelló el seu alcalde En Salvador Guinot i els regidors Enric Ribes, Enric Selfa i Manuel Gimeno, i per Sogorp l’alcalde En Pere Moreno i els regidors Francisco Muñoz, Vicent Arnalte, Gonzalo Tena i Trinitario Escolano. Ademés estos últims portaven la seua bella bandera i dos macers.
L’acte començà de manera puntual a les 11 del matí, la comitiva l’obria la Secció montada de la Guàrdia Municipal de gran gala, darrere els macers de Sogorp i de Valéncia, a continuació en un carruage la Real Senyera de Lo Rat Penat i la bandera de Sogorp, darrere de les glorioses banderes venia el carruage en els regidors i l’últim tancant la comissió el carruage en els alcaldes de les cinc localitats.
La primera parada de la Comissió fon en el carrer que passaria a ser nomenat en aquell mateix instant com a Carrer d’Alacant. Allí es trobava un escenari montat per a l’ocasió on pujaren els polítics, mentres avall es trobava una gran flota i representants de la societat valenciana, destacant representació de la Diputació de Valéncia, Comandància de la Marina, Cambra de comerç, Lo Rat Penat, Círcul de Belles arts, Unió Patriòtica i el Cònsul de Cuba.
Sonà la Marcha de la Ciutat i Lo Cant del Valencià, seguidament el secretari de l’Ajuntament de Valéncia, En Tomás Jiménez i Valdivieso, llegí l’acta municipal en el que s’aprovà el rotular els carrers en els noms de les ciutats germanes.
L’alcalde de Valéncia, En Lluis Oliag pronuncià el següent discurs:

“Valencianos: Esta calle, desde hoy, llevará el nombre de Alicante, que tan familiar es a vuestros oídos, porque todas las mañanas el Miguelete, al despertarse, busca amoroso con la mirada al castillo de Santa Bárbara, que le sonríe plácidamente, dominando toda la ciudad hermana.

¡Alicante, tú eres la antigua Lucentum, de fundación romana como Valencia, y cuando el polen de las palmeras de tu deliciosa paseo, no va raudo a fecundar las que existen en nuestros jardines y huertos, son éstas las que corren veloces a llevártelo, con las ráfagas de un aire puro! Alicante; tus gentiles alamedas de San Francisco y los Capuchinos, no son más que una continuación de nuestra elegante Alameda.

Unas veces de Aragón, otras de Castilla, pero siempre tan valencianísima, que el gran Viciana, en su siglo, ya te consideraba <<un retrato de Valencia, por tu hermosura, gracia y excelencia>>, y tan española, que fuiste la última plaza de España en capitular ante la invasión napoleónica, y en la misma Valencia fue el Padre Rico, hijo de Monóvar, pueblo del Alicante alto, quien hubo de organizar el movimiento para la defensa de nuestra independencia.

Aunque la gloria de Valencia vióse (sic) aumentada antes, el día en que un sabio arqueólogo alicantino, el conde de Lumiares, descubría la filiación de los clásicos barros que son uno de los timbres de orgullo de la inmortal Sagunto, y de los cuales supo, como nadie, enumerar sus bellezas.

¡Alicante amado: tus títulos, en fin, de leal y siempre fiel, te equiparan; a la dos veces leal de la ciudad de Valencia!

Por consiguiente, la calle que hoy te dedicamos, será prenda pretoria de que continuaremos como hasta aquí, partiendo juntos el mismo pan, esto es, sin que las luchas por nuestro propio bienestar y progreso se inspiren en otro lema que el expresado en el primer verso del Himno Regional: <<Para ofrendar nuevas glorias a España>> Este rótulo, pues, solo será un refrendo más de los lazos eternos que nos unen a Alicante”.

Sonaren fortíssims aplaudiments i crits de ¡Vixca Alacant!, es va descobrir la làpida als acorts de la Marcha de la Ciutat i prengué la paraula l’alcalde d’Alacant Suárez Pla que pronuncià un discurs breu pero conmovedor:

“Agradezco el honor que tributáis a mi Alicante querido –digué-, y esta demostración de cariño que recibimos, nos enorgullece, pues por las venas de los alicantinos corre la noble sangre valenciana. No olvidar que Alicante os ama, que quiere vivir unida a Castellón y Valencia, y que sus almas se funden al grito de ¡Viva España!”.

El públic, va aplaudir vivament i la Banda Municipal interpretà l’Himne Regional. Acabat l’Himne, la comissió es reorganisà en el mateix procediment protocolari anterior i es va diriguir a inaugurar el Carrer de Castelló. El senyor Oliag pronuncià el següent discurs:

“Valencianos: Al inaugurarse la calle que llevará el nombre de la ciudad gemela de la Plana, exclamo: ¡Salve, hermana Castellón, conquistada como Valencia, por el Rey don Jaime I de Aragón, para la civilización cristiana y europea! Nacidas, al mismo tiempo, con el beso diario del sol a estos orientes mediterráneos, queda de hoy más sellada nuestra hermandad en el decurso de los siglos.

Cuando Valencia crece y se ensancha cada vez más en nuestros días, nada más justo y oportuno que recordar tu gloria, querido Castellón, porque fue tal tu progreso, en lo antiguo, que el historiador Viciana te llamaba la Grande, para mejor remarcarte entre las villas y ciudades del reino. Tú tienes, como nosotros, una calle señorial de Caballeros, y otras que se denominan de Calderers y otros honrosos oficios, a semejanza de las nuestras también.

Además, el éxtasis místico de Ribalta, cuyo nombre va unido al de la gloriosa escuela de pintura valenciana, nunca adquirió mayor vuelo que al adivinar el gesto inspirado de unción, que ponía nuestro San Vicente Ferrer, cuando se erguía en su cátedra sagrada. Y ya en el camino de las coincidencias felices, en el que no acabaríamos, a ambas nos circunda otra ciudad ilustre por su arte cerámico: Al conjuro de su gracia de Alcora, surge siempre, recíprocamente, el encanto de Manises.

En nombre, pues, de Valencia, el Miguelete abraza hoy, cordialmente a la torres de las Campanas de la ciudad de la Plana, con el deseo sincero de una amistad más estrecha entre las dos urbes, en pro de la grandeza de la nación española, y, al efecto, descorro esta cortina para que, a la mención del nombre de la calle que hoy rotulamos, vibre en nuestros corazones el más grande amor a Castellón”.

Lo únic que s’escoltà entre tants aplaudiments era ¡Vixca Castelló! una i una atra volta, En Salvador Guinot, va contestar molt emocionat en este sugestiu discurs:

“Traigo de Castellón los afectos más sinceros para vosotros, hermanos de Valencia, y traigo ese amor a la madre, porque Valencia es la madre de todos los pueblos de la región espléndida”. En paràgrafs bellíssims senyalà cóm Valéncia té que ser sempre la capital del Regne, i per a Castelló és un gran honor reconéixer-ho.  Abans de terminar abraçà a l’alcalde de Valéncia i culminà el seu discurs igual que ho va començar: “Valencia debe ser siempre la madre amorosa y única e indiscutible capital del Reino”. La Banda Municipal interpretà “L’entrà de la Murta”.

La següent parada de la Comissió, fon per a descobrir la làpida del Carrer d’Alcoy i a les que l’alcalde Oliag acompanyà en les paraules següents:

“Valencianos: Al dar a esta calle el nombre de Alcoy, no olvido que hará cosa de un año que este Ayuntamiento fue invitado a sus renombradas fiestas de Moros y Cristianos, y porque llevábamos la representación de Valencia hubimos de ser objeto de tales demostraciones de cariño, que no han de poder borrarse nunca de nuestra memoria.

Yo te saludo, Alcoy, conquistado, como Valencia, para la fe cristiana y la civilización europea, y recuerdo ahora hasta que en Roger de Lauria coincidieron el alcalde de Alcoy y el virrey de Valencia, o sea en aquel almirante que escribía a Pedro III <<que todos los peces del Mare Nostrum llevaban sobre lomos las barras de sangre y fuego>>; luce también en tu escudo la cruz roja de San Jorge, la misma que ostentaban en su pecho aquellos Cavallers de la Ploma que hacían escolta a la invicta Senyera valenciana. ¡Y tu Virgen de los Lirios es tan dulce como nuestra Virgen de los Desamparados!

Alcoy, en nuestros días, en un inmenso colmenar, y el zumbido que escapa de sus fábricas, baña el alma con la emoción evangélica del Padre Nuestro, porque una oración de paz y de trabajo, es la que elevan cada día sus abejas al cielo. Así es que, cuando sus manufacturas primorosas se esparcen por el mundo, causan la alegría de los cinco sentidos hasta el punto que a mediados del siglo XIX, en la Exposición de Londres, alcanzaban fama universal.

¡Noble Alcoy, carácter todo efusión, corazón el más tierno y niño de las gentes del reino; Valencia sabe que te enorgulleces de tu valencianía y españolismo, y, por ello, te ama ardientemente y reconoce en ti la más viva expresión de las virtudes de la raza! Podrán correr geográficamente, los ríos Serpis y Turia en distinta trayectoria; pero, en el terreno del afecto, marchaban paralelos, para bien de la Patria. Son tan profundas las raíces que Alcoy tiene echadas en nuestra ciudad, que abrigo la creencia de que todo valenciano que pase por aquí y acierte a leer este rótulo, recordando al momento su esfuerzo poderoso y gigante en orden a la industria española, ha de inclinar rendido, la cabeza al peso bendito de este nombre a descubrir”.

Es repetixen els entusiastes aplaudiments i en este cas els crits de fervor patriòtic son per a Alcoy, que a través de N’Enric Oltra, en representació de l’alcalde alcoyà, contesta emocionat al senyor Oliag, dient: “Alcoy siente por Valencia tal amor, que aunque no estuviera unido por su historia, lo estaría por esa atracción de simpatía que domina los corazones”.

La Comissió fa l’última parada per a inaugurar el Carrer de Sogorp, Oliag com en totes les anteriors ocasions i com a amfitrió de l’acte pronuncià el següent discurs carregat d’amor i patriotisme:

“Valencianos: De hoy  en adelante esta calle se honrará con el nombre de Segorbe, la ciudad insigne, cuyo origen se remonta  a los primeros tiempos de la historia nacional. Poblada por aquellas mesnadas aragonesas que vinieron a la conquista con don Jaime, en el árbol valenciano, es tanto un rebrote de Aragón, para recordarnos los vínculos familiares con este reino, como un injerto de nueva y confortadora savia.

La historia de Segorbe es la de su famosa Catedral, que enriquecieron artísticamente los Camarón, una dinastía de pintores y escultores, hijos de la población, a semejanza de la valenciana de los Vergara, y, por cierto, que uno de éstos -el José- marchó allá a pintar la vida de la Virgen en su bóveda. Y los Juan de Juanes, Ribalta, Espinosa y López, decoran, además, aquel templo, entre otros grandes artistas que no son de esta tierra.

Segorbe es un emporio de riqueza industrial y agrícola. Envuelve la ciudad un valle fertilísimo, que riega el Palancia, río que discurre bien cerca de nosotros, y en el secano, sus olivares virgilianos, producen el oro de su aceite, que no tiene otro rival que el de algunas  localidades de Italia.

Pero sería un pecado grave que terminara de hablaros de Segorbe, sin pregonar una vez más la hermosura de sus mujeres -sirenas que, al paso, os lanzan una dulce saeta al corazón, para que soñéis en un hogar feliz,- y sin evocar, igualmente, el cuadro superior a toda ponderación de sus pintorescas romerías a la Cueva Santa: todos los pueblos del contorno en carros y en grupas, en el mas abigarrado conjunto de colores, descendiendo, por los caminos del valle, hasta aquella especie de Meca valenciana.

Segorbe, finalmente, no lo olvidéis, paisanos míos, vivió siempre en las mejores relaciones con Valencia, aún en los tiempos no muy lejanos, en que dependió de su Gobierno, y ello también, dentro del más puro amor a España. Por eso os ruego, sin que sea preciso invocar mi autoridad, sé demasiado que basta la vuestra, que cuando leáis este rótulo que ahora descubro, exclaméis como los naturales de aquel honrado país: ¡Segorbe, lo mejor del orbe!“.

L’ovació fon enorme, la més sonada de totes, ya que entre el públic hi havia un gran núcleu de sogorbins residents en Valéncia. L’alcalde de Sogorp, el senyor Moreno, va contestar a Oliag en estes escuetes pero sentides paraules:

“Valencianos: Segorbe sabrá agradeceros vuestra cortesía, correspondiendo en la misma forma que vosotros ¡Viva Valencia!”.

La comitiva es dirigí a l’Ajuntament, en el saló de sessions es celebrà una chicoteta recepció a on tots els alcaldes acabaren cridant tots junts: “¡Vixca els pobles del Regne de Valencia!”, despuix de nit gojaren en el Teatre Olimpia d’un concert de música valenciana, poesies i l’interpretació d’obres de teatre, destacant “Cansonera Valensiana” d’Estanislao Alberola. Alguns regidors i alcaldes abans d’anar al teatre tinguerén una reunió en els representants del Centre de Cultura Valenciana.
Hui en dia desgraciadament molta gent diu ser “Alacantina” o “Castellonenca” pero no valenciana, vivint una estampa molt diferent a la de l’any 1926, frut de l’ignorancia. Enyore estos discursos carregats de germanor i amor a la Pàtria Valenciana, i solament espere que este escrit refresque la memòria de tots els polítics valencians; deprenguen dels seus antepassats i promoguen més “Actes de Glorificació Regional”.

Image: valencia en blanco y negro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: