Las bulas pontificias en la reconquista del Reino de Valencia

Transcrit de Temas Valenciano nº3, “Dos actitudes ante la Reconquista de Valencia” d’Antoni Ubieto.

Las bulas del papa Gregorio IX otorgadas para animar a los posibles “cruzados” contra Valencia comenzaron a publicarse a partir del 5 de febrero de 1237.

Ese día despachó bulas para los arzobispos de Tarragona, Narbona, Arlés y Aix y el obispo de Barcelona, en las que concedía la misma indulgencia a los que fuesen a la conquista de Valencia que recibían los que iban a la de Jerusalén. A los que habían hecho el voto de ir en peregrinación a Tierra Santa se lo conmuta a cambio de una limosna para sufragar los gastos de la guerra, siendo exceptuados de esta gracia última los habitantes de la diócesis de Pamplona y Calahorra, y ciudad de Marsella. Los incendiarios, azotadores de clérigos y comerciantes con musulmanes recibirían la absolución a condición de permanecer en el ejército hasta que conquistase la ciudad. Todo el que oyese un sermón de “cruzada” lucraría treinta y un días de indulgencia. Y el obispo de Barcelona y el procurador del arzobispo de Tarragona exhortarán a sus fieles a que construya fortificaciones, fosos y trincheras personalmente o a sus costas, ofreciéndoles una indulgencia añadida de 31 días más.

El día 11 de febrero siguiente el papa Gregorio IX escribía a san Raimundo de Peñafort para que convenciese al vizconde de Cardona de que cumpliese sus promesas y fuese a la conquista de Valencia, manteniendo a sus expensas hasta cuarenta caballeros, ofreciendo a cambio la dispensa del impedimento de parentesco con la mujer que se había casado.

Son un conjunto de ocho bulas, entre las que no hay ninguna dirigida a obispos aragoneses. Si se conserva una dirigida al obispo electo de Huesca, datada el 9 de febrero de 1238 en la que se le autoriza a usar las censuras eclesiásticas en nombre de la Santa Sede contra los muchísimos caballeros de la tierra del rey, que procuraban impedir la “cruzada”, haciendo coaliciones y sociedades y se prestaban juramento de mutua ayuda y defensa.

Pero el contexto pontificio no ofrece más datos. Lo normal es que Roma encargase llevar a la práctica estos cometidos a obispos sin jurisdicción espiritual o temporal en las tierras donde habían de surtir efecto. Esto se podría interpretar en el sentido de que los nobles catalanes maquinaban contra el rey. Pero sólo hay que tomar el dato en plan de indicio.

Este indicio parece contraconfirmado por el hecho de que Jaime I otorgase una serie de concesiones a nobles aragoneses por las mismas fechas, premiando a Artal de Luna (1 de julio 1237), Rúy Jiménez de Luesia (1 de agosto), Jimén Pérez (1 de diciembre) y Asalito de Gudal (24 de enero 1238).

El último documento pontificio sobre la conquista de Valencia se otorgaba el día 5 de marzo de 1238, cuando el papa Gregorio IX tomaba a Jaime I bajo su protección, así como a sus tierras hasta que se terminase la conquista de Valencia.

 

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