Heráldica valenciana de Alicante

Interesante es el proceso de formación y desarrollo de la heráldica alicantina desde su incorporación al Reino de Valencia bajo el reinado de Jaime II.

En la actualidad, Alicante posee complejas armas heráldicas, tal como se puede observar en el escudo barroco de la fachada del Ayuntamiento. Sus principales componentes son: un castillo sobre rocas, apareciendo en éstas la popular “cara del moro”, formación pétrea natural que es visible desde la cercana plata del Postiguet; el toisón, que circunda toda la simbología; unas letras, con polémico significado; y una gran corono dieciochesca. Como “jefe” del blasón, situado en la parte central y sobre el castillo, aparece el rombo o losange de barras coronadas que, desde 1377, era el escudo de la “Ciutat y Reyne de Valencia”. Igual muestra ofrecen los escudos de Alcoy, Játiva, Sagunto, etc., como afirmación simbólica de su pertenencia al territorio valenciano. Figueras Pacheco, investigador alicantino, lo recordaba con orgullo en unas de sus obras:

“Y nosotros (los alicantinos), no hacemos más que honrar nuestros blasones reproduciendo el de Valencia en el puesto de mayor prestigio” (1)

Fue usual en los siglos XVy XVI situar el escudo del Reino, en la heráldica de casi todas las poblaciones valencianas; pero ¿cómo eran antes de esta incorporación las armas alicantinas?

La respuesta nos la ofrece una talla situada en la iglesia más bella de Alicante, la de Santa María, en el techo y encima del altas mayor, datándose su antigüedad en el último tercio del siglo XV. La composición es simple, en comparación con ejemplares barrocos de los siglos XVII y XVIII; carece de corona, toisón y rombo de barras coronadas; tampoco muestra letras, posteriormente añadidas por eruditos barroquizantes. Por tanto, nos encontramos con una fortaleza o ciudad amurallada sobre agua, igual que el antiguo escudo del Reino de Valencia. La concordancia con el año 1312 es evidente. (2)

Algunos siglos después encontramos el mismo escudo de armas, aunque sin los aditamentos barrocos, en la facha del antiguo Hospicio de Madrid (actual Museo Municipal). Su fachada responde al esquema de arco triunfal con escudos de los reinos de Felipe V. La fortaleza sobre agua corriente fue situada por Pedro Rivera en alternancia con las de Mallorca, Jerusalem y Granada; todas ellas en el friso superior izquierdo.

Respecto a la heráldica alicantina hay unas afirmaciones de Vicente Biendicho, religioso del siglo XVII, que haría remontar su origen al reinado del castellano Alfonso X, en el año 1252. Sin embargo, hay que valorar con mesura este dato, ya que así lo sugiere otro alicantino ilustre, Don Francisco Figueras Pacheco, gran conocedor del pasado de Alicante:

“La Crónica de Deán Bendicho, adolece de muchos defectos. En algunos pasajes no parece estar escrita por un hombre sensato y reflexivo, sino por un niño cuyas ocurrencias mueven a risas” (3)

El cronista Bendicho, efectivamente, da a entender que:

“…ha usado la Ciudad (de Alicante) de aqueste sello y armas continuamente desde el año de su restauración (conquista) sin mudarlas en cosa alguna, concedida por el Sr. Rey don Alfonso X y aprobadas por sus sucesores” (4)

Los abundantes documentos que todavía se conservan contradice lo expuesto. Es sabido que las armas alicantinas fueron la suma de varios símbolos que en diferentes épocas se incorporaron hasta figurar la barroca imagen actual. En consecuencia, y utilizando palabras de Figueras Pacheco, “no queremos ni debemos ocuparnos aquí de las extravagancias” de Bendicho que, redactadas con la buena intención de aumentar la longevidad de las armas alicantinas, no tienen base documental.

Probablemente Bendicho se fundamentaba en la correspondencia real y en el “Libro de Privilegios” (cartulario  copiado en diversas épocas y encuadernado en el siglo XVIII) concedidos a la “Villa de Alicant” por el rey Alfonso X de Castilla. Pero en ningún documento se describen las armas del “Conzejo de Alicant”, siendo la única información gráfica del cartulario el gran sello rodado con la cruz, situado al final del texto; probablemente se anterior al año 1308, en que se realizó  parte de la copia. El mismo Figueras Pacheco no tuvo en cuenta esta documentación, que conocía perfectamente.

Cabe la posibilidad que el simbolismo del sello y pendón del “Conzejo de Alicant”, estuviera influenciado por la pertenencia al reino murciano y la subordinación hacia su capital, como se percibe en las cartas reales (Arévalo, año 1258), y que mostrara alguna constancia simbólica de ello.

En la actualidad apenas es posible discernir la fortaleza sobre aguas, antiguo escudo del Reino de Valencia, entre las abundantes formas integradas en la adarga de Alicante ciudad; símbolos que también estarían bordados en la bandera. La enseña alicantina debió poseer gran riqueza de colorido, así como un complejo bordado que incorporó la imagen de la Virgen, según Viravens:

“La Villa de Alicante aclamó por su patrona a la Virgen con aquel título, y en el Real Pendón, que en los actos públicos usaba el Concejo, aparecería una copia de tan bella imagen, sostenida por grupos de ángeles; todo delicadamente bordado” (5)

El siglo XIX vio nacer una bandera blanca y azul para alicante, sin tradición alguna; y otro escudo para su provincia que alteraba la proporción de las barras aumentando su tamaño y modificando el losange coronado del Reino.

(1) Figueras Pacheco, F.: El nuevo escudo de Alicante. Valencia 1944, p.39

(2) Figueras Pacheco, F.: op. cit. p. 33

(3) Ibídem. p.127

(4) Bendicho, Vicente: Crónica de la Muy Ilustre, Noble y Leal Ciudad de Alicante, año del señor 1640. Alicante 1960 p. 34

(5) Periódico “El alicantino”, 1 de junio de 1889

Extraído del libro “Tratado de la Real Señera” del profesor Ricart García Moya

 

Image: Enamorados de Alicante

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