Per Carles Recio Alfaro.

Desde hace medio siglo la derecha valenciana mantiene como un mantra que los Países Catalanes no existen. Quizás el artículo más contundente que marcó esta tendencia fue “La Paella dels Paísos Catalans” de Manuel Broseta, líder de la UCD, allá por el año 1978 y la última exhibición pública ha sido la intervención pública del Presidente de la Generalitat Valenciana en el Senado donde ha repetido que “los paises catalanes no existen ni existirán”.

El señor Presidente está muy equivocado o quizás mal informado. Los Países Catalanes existen ahora y probablemente existirán en el futuro con mucha más fuerza que ahora. No hay que confundir la realidad política con la realidad social. Y no hay que olvidar la evolución de las cosas, que primero son ideas y luego realidades.

Los Países Catalanes son una idea, y las ideas no pueden desaparecer por el mero capricho de decir que no existen. Los Países Catalanes son la traslación política de la unidad de la lengua catalana. No existirían los Países Catalanes si no existiera la lengua catalana, igual que los Países Hispanos existen porque existe la lengua española.

En el texto del Estatuto de autonomía existe un “idioma valenciano” que ha sido desarrollado en varias leyes que han hablado de la “lengua valenciana”. Pero esos textos legales no tienen ninguna aplicación práctica, son meros espectros legislativos que ningún político ha querido aplicar con todas sus consecuencias. Sirven solo para halagar los oídos de los electores en época electoral y para nada más.

Los Países Catalanes viven y existen en las escuelas valencianas, en los medios de comunicación públicos y en la institución autonómica que debe velar por esa “lengua valenciana”, la academia, cuya idiosincrasia se basa en negar la existencia del idioma valenciano para sustentar la unidad de la lengua catalana.

Los Países Catalanes están también en los sistemas educativos de Cataluña y de las Islas Baleares; y hasta en los callejeros de muchas ciudades y pueblos donde rotulan plazas y jardines, y monumentos públicos. Es falso que no existan, son una idea en expansión que jamás ha tenido un freno por parte de la administración valenciana, excepto en lo retórico.

La lengua catalana es el gran instrumento político de los Países Catalanes, es su esencia, es su columna vertebral, es su explicación y justificación. Únicamente la lengua valenciana podría ser el contrapeso de ese proyecto político, pero nadie ha apostado por ello, excepto unos pocos ilusos que fueron engañados desde la Política e incluso comprados.

Resulta insustancial ir a Barcelona a reclamar que no digan “País Valenciano” cuando en nuestras escuelas se les inculca a nuestros estudiantes. Mucho mejor sería reconocer la libertad de expresión de todos y cuando te pregunten por el País Valenciano responder argumentando sobre el Reino de Valencia.

Es muy cómodo refugiarse en la palabra “Comunitat” porque lo pone el estatuto, pero todavía más cómodo obviar que pone “lengua valenciana” mientras que en todos los libros de texto se afirma que es “lengua catalana”.

Proclamar que los Países Catalanes no existen es tan absurdo como negar un cáncer cuando se desata. Si alguien se inhibe ante una enfermedad mortal y no pone medios para hacerla remitir, acabará devorado por ella.

Los Países Catalanes existen en el imaginario colectivo y poco a poco se harán realidad, porque la idea goza de buena salud y está muy bien alimentada. Porque la nodriza principal de los Países Catalanes, además de las administraciones catalana, balear y española, es la Generalidad Valenciana.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies